Elegir un biofertilizante para tomate no debería basarse en promesas bonitas, sino en datos de campo. Y cuando un ensayo en condiciones comerciales muestra incrementos de producción, mejora de calibres y hasta un 52 % más de rentabilidad, merece la pena detenerse a mirar qué ha ocurrido.
Ese es el caso de SIMBIUS, el biofertilizante microbiológico de Nostoc Biotech formulado con Bacillus altitudinis cepa NTC/BC/01, un microorganismo registrado por el Ministerio de Agricultura.
El reto: producir más sin depender solo de más fertilización
En muchos cultivos intensivos, el problema no es únicamente aportar más nutrientes. Muchas veces, parte del nitrógeno, fósforo o potasio presente en el sistema no está realmente disponible para la planta.
Ahí es donde entra la microbiología.
Un biofertilizante para tomate como SIMBIUS ayuda a mejorar la eficiencia nutricional del cultivo, favoreciendo procesos biológicos que ponen nutrientes a disposición de la raíz.
No se trata de “echar más”.
Se trata de que la planta aproveche mejor.

El ensayo con la Universidad de Almería y Grupo Cajamar
El producto que hoy conocemos como SIMBIUS se evaluó inicialmente bajo el nombre Bio NPK en un ensayo realizado junto a la Universidad de Almería y del Grupo Cajamar.
El ensayo se llevó a cabo en tomate variedad Rebelión VT-3831, bajo un invernadero de la Cooperativa Agraria CASI y en condiciones comerciales.
Se compararon diferentes estrategias:
- testigo sin bacterias,
- una única aplicación bacteriana,
- aplicaciones periódicas,
- y aplicaciones periódicas con reducción del 20 % de fertilización química.
El objetivo era comprobar si la aplicación de bacterias solubilizadoras podía mejorar la disponibilidad de nutrientes y traducirse en resultados productivos reales.

Qué hace SIMBIUS en la planta
SIMBIUS está formulado con Bacillus altitudinis cepa NTC/BC/01.
Este microorganismo actúa en la rizosfera y ayuda a mejorar procesos clave para la nutrición vegetal:
- fijación biológica de nitrógeno,
- solubilización de fósforo,
- solubilización de potasio,
- producción de sideróforos,
- y mejora de la eficiencia nutricional del cultivo.
Por eso, cuando hablamos de un biofertilizante para tomate, no hablamos solo de añadir microorganismos al suelo. Hablamos de activar procesos que pueden cambiar la forma en la que la planta accede a los nutrientes.
Resultados: más producción y mejores calibres
Los resultados del ensayo fueron muy relevantes.
- Las aplicaciones periódicas de bacterias consiguieron un incremento de +22 % de producción respecto al testigo.
- Pero el resultado más potente se obtuvo con aplicaciones periódicas y una reducción del 20 % de fertilización química: +33 % de producción.
- Además, se observó una mejora en los calibres comerciales de mayor valor, especialmente GGG y GG.
Y esto es clave, porque en tomate no todos los kilos valen lo mismo. Un aumento de producción es importante, sí. Pero si además mejora el calibre comercial, el impacto económico para el agricultor es mucho mayor.

El dato más importante: hasta un 52 % más de rentabilidad
El dato que realmente convierte este ensayo en una referencia es la rentabilidad.
- El tratamiento con bacterias y reducción del 20 % de fertilización química alcanzó un incremento de +52 % de rentabilidad respecto al testigo.
- Por su parte, las aplicaciones periódicas manteniendo la fertilización convencional obtuvieron un +32 % de rentabilidad.
Estos datos muestran algo muy claro: un biofertilizante para tomate bien integrado en la estrategia de manejo no solo puede ayudar a producir más, sino también a mejorar el retorno económico de la explotación.
👉 Aquí puedes leer el ensayo completo “Biofertilizantes como una importante herramienta para reducir el consumo de fertilizantes sintéticos tradicionales y mejorar la calidad y productividad de los cultivos”.
Por qué estos resultados son tan interesantes
El ensayo demuestra que la microbiología agrícola no debe valorarse únicamente como una herramienta “sostenible” o “complementaria”.
Debe valorarse como una herramienta técnica para mejorar la eficiencia del sistema.
Cuando la planta accede mejor al nitrógeno, fósforo y potasio, el cultivo trabaja con más equilibrio. Eso puede traducirse en más producción, mejor calibre y mayor rentabilidad.
Y ahí es donde SIMBIUS tiene un papel diferencial.
SIMBIUS: microbiología registrada para agricultura profesional
Uno de los puntos más importantes de SIMBIUS es que no hablamos de una bacteria genérica.
Hablamos de Bacillus altitudinis cepa NTC/BC/01, registrada por el Ministerio de Agricultura y desarrollada por Nostoc Biotech para su uso como biofertilizante microbiológico.
Para el agricultor, esto significa trabajar con una solución identificada, registrada y orientada a agricultura profesional.
Conclusión
Los resultados obtenidos en el ensayo con la Universidad de Almería y CASI dejan una idea muy clara: la microbiología puede tener un impacto directo en la producción y en la rentabilidad del cultivo.
SIMBIUS, como biofertilizante para tomate, ayuda a mejorar la eficiencia nutricional mediante Bacillus altitudinis cepa NTC/BC/01, favoreciendo una mejor disponibilidad de nutrientes y un desarrollo más equilibrado del cultivo.
Si buscas una estrategia para producir más, mejorar calibres y aumentar la rentabilidad de tu explotación, es el momento de incorporar microbiología registrada a tu programa de fertilización.
Contacta con Nostoc Biotech y pregunta por SIMBIUS.
Lee el ensayo completo aquí
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