Microbiología agrícola: cómo funcionan los productos Nostoc
Qué hay dentro de un producto vivo, por qué el suelo responde y qué hemos medido en campo.
Un producto Nostoc no es una fórmula química. Es una comunidad de microorganismos vivos —hongos, bacterias y levaduras— que se aplica al suelo o a la hoja y que sigue trabajando después de aplicarse. De ahí se derivan todas las demás diferencias: cómo se fabrica, cómo se dosifica, cuánto tarda en notarse y qué se puede esperar de él.
Esta página explica el enfoque técnico que hay detrás de nuestras soluciones.
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Catálogo de productos Nostoc 2026 con aplicaciones y dosis de toda la gama.
Partimos de lo que ya funciona en el suelo
En un suelo equilibrado cada organismo cumple una función. Los descomponedores —hongos, bacterias, levaduras— cierran el ciclo: transforman la materia orgánica en nutrientes que la raíz puede absorber y ocupan el espacio de la rizosfera.
El uso continuado de fertilizantes y fitosanitarios de síntesis reduce esa población. El suelo pierde diversidad microbiana y, con ella, capacidad de nutrir y capacidad de responder al estrés.
La propuesta de Nostoc es sencilla de enunciar: reponer la vida que el suelo ha perdido. No sustituir un insumo de síntesis por otro, sino devolver al cultivo la comunidad microbiana con la que evolucionó. Eso es lo que entendemos por biofertilización con microorganismos.
Por qué un suelo con más vida es un suelo más resiliente
La comunidad microbiana influye en el equilibrio suelo-planta por tres vías descritas en la literatura agronómica, y las tres actúan a la vez.
Competencia por espacio y alimento. Los hongos oportunistas se desarrollan rápido cuando no encuentran competencia, y eso ocurre justamente en suelos empobrecidos. Cuando la diversidad microbiana del cultivo aumenta, el nicho ya está ocupado.
Interacciones bioquímicas. Algunos hongos y bacterias beneficiosos producen compuestos que inhiben el desarrollo de otros microorganismos. Es competencia química, y empuja en el mismo sentido.
Relaciones antagonistas naturales. Parte de los microorganismos con los que trabajamos son antagonistas de otros microorganismos del suelo: se alimentan de ellos. Es una dinámica ecológica del propio suelo.
Conviene ser preciso con lo que esto significa. Estas dinámicas describen cómo funciona un suelo vivo y por qué mejoran la nutrición, la eficiencia y las defensas naturales del cultivo. No son una afirmación de eficacia de un producto concreto: cuando un producto de Nostoc tiene una función registrada, es su ficha técnica la que lo especifica. Si quieres profundizar, aquí explicamos el papel de los microorganismos beneficiosos en agricultura.
Nuestro I+D consiste en aislar, no en sintetizar
El trabajo de laboratorio no busca fabricar una molécula nueva. Busca identificar estrategias que ya existen en la naturaleza y ponerlas a disposición del agricultor de forma estable, dosificable y repetible.
El humus de lombriz es el mejor ejemplo. Químicamente puede parecerse a un compost corriente. Lo que lo hace distinto es la población microbiana que contiene: el mismo análisis de nutrientes, resultados agronómicos diferentes. Por eso el proceso de fabricación importa tanto como la materia prima.
La misma lógica se aplica al aislamiento de cepas asociadas a cultivos concretos y a los extractos botánicos —compuestos que la propia planta produce como parte de sus defensas naturales— que incorporamos a parte de la gama.
El suelo es la inversión; la aplicación foliar, el complemento
Una aplicación foliar bien elegida resuelve una necesidad puntual. Un suelo sano evita que esa necesidad se repita todos los años.
Por eso los programas integrales de Nostoc empiezan siempre por el suelo: materia orgánica viva, estructura, retención de agua y actividad microbiana. La planta que crece sobre un suelo así llega mejor a los momentos de estrés —calor, salinidad, trasplante— y necesita menos intervención correctiva.
Lo que hemos medido
Los productos se ensayan en campo, con terceros, y publicamos los resultados.
En un ensayo de la Universidad de Almería con Cajamar, en pimiento de invernadero, la sustitución de parte del sustrato por vermicompost aumentó el peso medio del fruto un 3 % y un 13 % según la dosis, con un pico máximo del 21 %, y elevó los grados Brix entre un 3 % y un 7 %.
Hay más ensayos —en arroz y tomate con SIMBIUS, en patata con GREENFOL, en viñedo y en ornamentales— con distintos colaboradores y su metodología detallada.