¿Qué ocurre cuando microorganismos que conocemos por determinadas funciones, como Purpureocillium lilacinum y Beauveria bassiana, empiezan a mostrar capacidades que no esperábamos encontrar?
Una investigación publicada en octubre de 2026 vuelve a poner sobre la mesa una de las cuestiones más interesantes de la microbiología agrícola:
conocer la especie de un microorganismo no significa conocer todo lo que una cepa puede hacer.
El trabajo estudia dos hongos endófitos aislados de maíz: Purpureocillium lilacinum PL6 y Beauveria bassiana YC-1.
Los investigadores combinaron ensayos biológicos con secuenciación genómica. Así estudiaron su comportamiento frente a la roya sureña del maíz, causada por Puccinia polysora, y frente a larvas de Spodoptera frugiperda.
Los resultados son interesantes. Sin embargo, quizá la enseñanza más importante no sean las cifras. Es lo que esas cifras nos recuerdan sobre el concepto de cepa.
En 30 segundos
2
Hongos endófitos
Purpureocillium lilacinum PL6
Beauveria bassiana YC-1
<4 %
Incidencia de enfermedad observada con PL6 a los 24 días.
≈21 %
Incidencia observada con YC-1.
≈48 %
Incidencia en el control sin tratar.
Resultados correspondientes exclusivamente a PL6 y YC-1 y a las condiciones experimentales del estudio. No son extrapolables a otras cepas ni a productos comerciales.
Purpureocillium lilacinum y Beauveria bassiana: dos especies conocidas, dos cepas concretas
Purpureocillium lilacinum y Beauveria bassiana son especies conocidas dentro de la microbiología agrícola.
Pero el nuevo trabajo no estudia las especies de manera genérica. Estudia dos microorganismos concretos: PL6 y YC-1.
Para ello, los investigadores realizaron identificación morfológica y molecular, secuenciaron sus genomas y analizaron genes relacionados con distintas funciones biológicas.
Esto es importante porque, en microbiología, una especie puede contener cepas con comportamientos muy diferentes. Es decir, dos microorganismos pueden compartir nombre de especie y, sin embargo, diferir en:
- metabolitos que producen;
- capacidad de establecerse;
- interacción con la planta;
- respuesta a condiciones ambientales;
- actividad biológica;
- repertorio genético.
Por eso hablar simplemente de “Beauveria” o de “Purpureocillium” resulta cada vez menos suficiente.
Especie ≠ cepa
Compartir especie no significa compartir comportamiento.
Una propiedad demostrada en una cepa concreta no debe atribuirse automáticamente a todas las cepas de esa especie.
¿Qué hicieron los investigadores?
El estudio partió de dos hongos endófitos derivados de maíz. A partir de ahí, el trabajo siguió cinco pasos:
01
Identificación del microorganismo
Mediante observación morfológica y análisis filogenético.
02
Secuenciación del genoma completo
Para conocer mejor el repertorio genético de ambas cepas.
03
Análisis de genes funcionales
Incluidos genes de enzimas activas sobre carbohidratos y agrupaciones implicadas en la biosíntesis de metabolitos secundarios.
04
Ensayos en planta
Las cepas se aplicaron mediante riego radicular en maíz bajo condiciones controladas.
05
Ensayos frente a insectos
También estudiaron su actividad frente a larvas de Spodoptera frugiperda.
Del genoma a la función
01
Cepa
02 →
Genoma
03 →
Enzimas + clusters biosintéticos
04 →
Metabolitos potenciales
05 →
Interacción con la planta
06 →
Respuesta biológica
Pasos 01–03: lo que se lee en el genoma. Pasos 04–06: lo que hay que demostrar con ensayos.
La secuencia genética permite identificar posibilidades funcionales, pero esas funciones deben demostrarse experimentalmente. La presencia de un cluster no prueba por sí sola que se produzca un metabolito ni que exista un efecto concreto.
Qué ocurrió frente a la roya del maíz
A los 24 días de la inoculación, los investigadores observaron diferencias importantes entre los tratamientos.
En el grupo control, la incidencia de enfermedad se aproximó al 48 %. Con Beauveria bassiana YC-1 fue de aproximadamente el 21 %. Y con Purpureocillium lilacinum PL6 se mantuvo por debajo del 4 %.
Además, los investigadores utilizaron el área bajo la curva de progreso de la enfermedad, conocida como AUDPC. Este indicador resume cómo evolucionó la enfermedad durante todo el ensayo.
AUDPC control
87,12
AUDPC con YC-1
20,92
Reducción del 76,0 %
AUDPC con PL6
10,58
Reducción del 87,9 %
Cálculo: (87,12 − 20,92) / 87,12 = 76,0 %; (87,12 − 10,58) / 87,12 = 87,9 %. Ambos porcentajes coinciden con los publicados por los autores.
Son resultados muy llamativos. Por tanto, necesitan una interpretación correcta.
Resultados observados en el estudio
Control
≈48 %
incidencia
B. bassiana YC-1
≈21 %
incidencia
P. lilacinum PL6
<4 %
incidencia
Condiciones controladas. Cepas PL6 y YC-1. Estos datos no pueden trasladarse a otras cepas.
Lo que el estudio demuestra… y lo que no
Este es uno de los apartados más importantes del artículo. Conviene separar con claridad lo observado de lo que no se puede deducir.
Qué dice el estudio
- PL6 y YC-1 mostraron actividad biológica en el sistema experimental utilizado.
- La inoculación radicular estuvo asociada a una reducción del desarrollo de la roya en las condiciones estudiadas.
- Las dos cepas poseen un repertorio genético amplio relacionado con diferentes funciones biológicas.
- Los investigadores identificaron numerosos clusters biosintéticos potenciales.
- También se observó actividad frente a larvas de Spodoptera frugiperda, aunque menor que el efecto observado frente a la enfermedad.
Qué no dice
- No demuestra que todos los Purpureocillium lilacinum se comporten igual.
- No demuestra que todas las Beauveria bassiana se comporten igual.
- No estudia las cepas de Nostoc.
- No estudia HTpro INDIGO.
- No estudia HTpro SILVER.
- No demuestra que esos productos controlen la roya del maíz.
- No permite trasladar automáticamente los porcentajes obtenidos a condiciones comerciales de campo.
El genoma también cuenta una historia
El análisis genómico es probablemente una de las partes más interesantes del trabajo. El genoma borrador de PL6 presentó aproximadamente 36,68 Mb. El de YC-1, aproximadamente 33,05 Mb.
187
genes que codifican enzimas activas sobre carbohidratos en PL6.
137
genes de este tipo en YC-1.
Además, el análisis mediante antiSMASH predijo los siguientes clusters relacionados con la biosíntesis de metabolitos secundarios:
34
clusters biosintéticos predichos en PL6.
32
clusters biosintéticos predichos en YC-1.
Entre ellos aparecen clusters asociados a sistemas como poliquétido sintasas, péptido-sintetasas no ribosomales y terpenos.
Esto no significa que todos esos metabolitos se estén produciendo en todas las condiciones. Significa, más bien, que el genoma contiene un repertorio potencial que merece ser investigado.
Esa es precisamente una de las grandes oportunidades de la genómica aplicada a microorganismos agrícolas.
¿Qué podemos conocer mejor cuando estudiamos una cepa?
Genoma
Qué capacidades potenciales contiene.
Metabolitos
Qué compuestos produce realmente.
Interacción
Cómo responde en contacto con la planta.
Función
Qué efecto se demuestra experimentalmente.
Potencial genético y función demostrada no son sinónimos.
¿Y frente a Spodoptera frugiperda?
Los investigadores realizaron también bioensayos con larvas de quinto estadio de Spodoptera frugiperda. A los diez días, la supervivencia aproximada fue del 73 % con YC-1 y del 83 % con PL6.
Mortalidad aprox. con YC-1
≈27 %
100 % − 73 % de supervivencia
Mortalidad aprox. con PL6
≈17 %
100 % − 83 % de supervivencia
Los resultados fueron, por tanto, mucho más moderados que los observados frente a la roya.
Y esto vuelve a demostrar algo importante: un mismo microorganismo no presenta necesariamente el mismo nivel de actividad frente a objetivos diferentes.
La cepa importa
Llegados a este punto, aparece la conexión más interesante para la microbiología agrícola.
No debemos pensar
“Purpureocillium hace esto.”
“Beauveria hace esto.”
La interpretación correcta
“Estas cepas concretas mostraron estas propiedades en estas condiciones concretas.”
Esa es la diferencia entre hablar de una especie y trabajar científicamente con una cepa. Y ese concepto es especialmente relevante cuando desarrollamos productos microbiológicos.
Mismas especies. Cepas diferentes.
Estudio científico
Purpureocillium lilacinum
PL6
Beauveria bassiana
YC-1
Nostoc
HTpro INDIGO
Purpureocillium lilacinum
NTC/FG/105
HTpro SILVER
Beauveria bassiana
NTC/FG/04
COMPARTEN ESPECIE. NO COMPARTEN CEPA.
Los resultados de PL6 y YC-1 no pueden atribuirse a NTC/FG/105 ni NTC/FG/04. Cada cepa necesita su propia caracterización y evidencia experimental.
¿Por qué interesa esta investigación a Nostoc?
Porque trabajamos con estas mismas especies. No con las mismas cepas. Y precisamente por eso el estudio resulta interesante.
La nueva investigación amplía el conocimiento disponible sobre la diversidad funcional que puede existir dentro de Purpureocillium lilacinum y Beauveria bassiana.
Para una empresa que trabaja con microorganismos identificados a nivel de cepa, este tipo de investigaciones plantea preguntas muy concretas:
- ¿Qué funciones tiene nuestra cepa?
- ¿Qué metabolitos produce?
- ¿Qué genes explican parte de su comportamiento?
- ¿Cómo interactúa con la planta?
- ¿Qué ocurre cuando cambian las condiciones ambientales?
- ¿Qué funciones siguen todavía sin caracterizar?
Estas son preguntas de I+D. No alegaciones comerciales.
INDIGO y SILVER: trabajar a nivel de cepa
En la gama de Nostoc, HTpro INDIGO está formulado con Purpureocillium lilacinum NTC/FG/105. Por su parte, HTpro SILVER trabaja con Beauveria bassiana NTC/FG/04.
Ambos pertenecen a las mismas especies estudiadas en el nuevo trabajo científico, pero son microorganismos genéticamente distintos. Por eso, cualquier afirmación sobre sus propiedades debe basarse en la caracterización y los ensayos realizados con las cepas concretas de Nostoc.
El interés del nuevo paper no consiste en trasladar sus resultados a nuestros productos. Consiste, en cambio, en mostrar hasta qué punto queda todavía por investigar dentro de especies que creemos conocer bien.
HTpro INDIGO
Purpureocillium lilacinum
Cepa NTC/FG/105 · Fertilizante microbiológico registrado
HTpro SILVER
Beauveria bassiana
Cepa NTC/FG/04 · Fertilizante microbiológico registrado
De conocer la especie a conocer el microorganismo
La microbiología agrícola está avanzando hacia una caracterización cada vez más precisa. Hace años, conocer el nombre de la especie podía parecer suficiente. Hoy, en cambio, queremos saber:
- qué cepa estamos utilizando;
- cuál es su genoma;
- qué metabolitos produce;
- cómo se establece;
- cómo interactúa con la planta;
- cómo responde al ambiente;
- cuál es su estabilidad;
- qué efectos pueden demostrarse mediante ensayo.
Esa es la diferencia entre utilizar “un microorganismo” y desarrollar una verdadera tecnología microbiológica.
Idea clave
LA ESPECIE NOS DICE QUIÉN ES.
LA CEPA EMPIEZA A DECIRNOS QUÉ PUEDE HACER.
Y sólo la caracterización y los ensayos permiten demostrar cómo se comporta realmente.
Microbiología que funciona
El nuevo estudio sobre Purpureocillium lilacinum PL6 y Beauveria bassiana YC-1 muestra que incluso microorganismos ampliamente conocidos siguen guardando funciones por descubrir.
Pero también recuerda una norma esencial de la microbiología: no podemos generalizar desde una cepa a toda una especie.
Cada microorganismo necesita ser identificado, caracterizado y evaluado en sus propias condiciones. Por eso el futuro de la microbiología agrícola no pasa únicamente por descubrir nuevas especies. También pasa por conocer mucho mejor las cepas que ya tenemos.
Microbiología que funciona.
Fuente científica
Peng, Y., Liu, Q., Hu, Y. et al. (2026). Genomic characterization and biocontrol potential of the endophytic Purpureocillium lilacinum PL6 and Beauveria bassiana YC-1 against southern corn rust. BMC Plant Biology. Publicado: 8 de octubre de 2026.
DOI: 10.1186/s12870-026-10090-y
Artículo de acceso abierto, revisado por pares y publicado en línea. La versión final puede incorporar correcciones editoriales.
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